miércoles, 17 de julio de 2013

Mi destiempo



En tiempo de estío, y para mí periodo vacacional -por fin-, nos solemos plantear muchas cosas que se van dejando durante el resto del año, pero al final son tantas que los días se te terminan haciendo cortos y decides ser selectivo. No hay más remedio.


Los libros no pueden faltar, son tantas las historias que contienen que es fundamental meterse en ellas con tal de salir de la asfixiante realidad político-social que nos rodea. Y digo asfixiante porque hoy estoy prudente y no me apetece usar otros calificativos que seguro le irían mejor. Gustamos sumergirnos en el agua refrescante de playas y piscinas, pero más me gusta sumergirme en una novela embelesadora que cuando tengo que soltarla me enrabia. Ya han caído varias, La reina descalza (Ildefonso Falcones), Misión Olvido (María Dueñas) y En un rincón del alma (Antonia J. Corrales). Como se puede observar poco tienen que ver unas con otras, diferentes autores (todos españoles) y diferentes temas, aunque las dos últimas guardan un fondo común, el escapar. Y ahora estoy con una de autora extranjera, Belinda Starling y su novela La encuadernadora de libros prohibidos, para seguir con la pluralidad, supongo, o porque en el extracto me sedujo el toque de intriga que espero y que tanto me apetece. Cuando la termine seguro que vendrán más, La isla bajo el mar de Isabel Allende y una biografía de Velázquez, dos regalos de compañeros y amigos que me gustaron en cuanto salieron de su envoltorio y cayeron presos en mis manos. No me gustaría dejar de decir que por primera vez intercalo el formato clásico en papel con el formato digital, algo de lo que no estaba seguro si iba a ser capaz, más que nada por serle infiel al libro de toda la vida, pero debo reconocer que mi adaptación a las nuevas tecnologías ha sido tan bien avenida como siempre.


La música tiene que hacer su aparición en estas fechas casi por prescripción médica, ya que sin ella me falta algo y la dosis veraniega me revitaliza para el resto del año. Pero tal y como está el mercado actual no estoy teniendo duda en acudir a los clásicos, a mis clásicos. Además también he descubierto una nueva forma de hacerlo. Como el día tiene las horas que tiene y son tantas las cosas que se pueden plantear realizar durante el mismo, he decidido que la música va a ocupar la nocturnidad, más bien casi llegados a la madrugada y metido en ella dejarme llevar por donde el móvil me lleve. Sí, porque también en este campo he decidido innovar, el teléfono móvil es el soporte y con los auriculares me aíslo del mundo para navegar por el Youtube. La primera canción la elijo premeditadamente, el resto son las sugerencias que me salen, bien del mismo autor o de otros que tengan que ver con él de alguna manera, o más bien de la manera youtube y yo voy eligiendo entre ellas. Ayer empecé con Princesa de Sabina y terminé con Noches de blanco satén de The Moody Blues, un recorrido por el que se dejaron oír desde Kansas o Bon Jovi a Silvio Rodríguez o Mercedes Sosa. En fin, una gozada para mis sentidos, no sólo el auditivo, porque paladeas, hueles, ves y palpas lo que fue tu vida de hace… bastante. En definitiva, un método que recomiendo sin remilgos y para el que aconsejo que la batería del móvil esté cargada.


Y no se puede ni se debe renunciar a la familia, por eso procuro que tengan su lugar en mi ocioso tiempo. Resulta difícil satisfacer a todos, a veces eso me lleva a la desesperación, lo reconozco. Pero es tan complicado darle a cada cual su espacio en mi espacio, es tan complejo buscar que los espacios de los hijos cuadren entre ellos y a la vez con el tuyo y el de tu pareja. Hay que intentarlo, sin duda, y me lo propongo todos y cada uno de estos días, porque quiero verlos contentos, así lo estaré yo también. Piscina y juegos en ella, paseos nocturnos y cenas en lugares distintos, escapadas a la playa (con lo poco que me gusta…) y charlas dispares sin estudios de por medio intentan colmar mi deleite vacacional en este apartado tan importante.


Debería de haber también un hueco para el cine, pero en mi pueblo ese tema es casi inexistente. Ni la empresa privada se ha instalado para satisfacer los paladares de los que gustamos del séptimo arte, ni los gestores municipales están por la labor de que el cine en Cabra sea lo que tradicionalmente fue. Desgraciadamente, después de Juan Muñoz ningún gobernante ha querido al cine, aunque todos los años se vanaglorian de un certamen de cortos con el que pretenden vender la marca Cabra hasta en la Luna, y cualquiera que no conozca nuestra triste realidad cinematográfica diría que hay que ver lo importante que es el cine en esta ciudad. En fin, que me pierdo en politiqueo y eso es lo último que quiero, así que me conformo con alguna peli en televisión y a seguir añorando aquel cine de verano de antaño.


Qué me falta, pues tiempo, ya lo dije al principio, tiempo para estar con mis amigos y contarnos lo que está en el tintero para que no se quede ahí, compartir con la calma que te da no pensar en el trabajo y proyectar en el aire los deseos que deberían de estar por llegar. Tiempo y disponibilidad para dar una escapada en pareja y visitar al viejo Pissarro que ahora está en Madrid, ese impresionista que no faltó a ninguna de las citas expositivas del grupo en los Salones parisinos porque fielmente creía en el mismo. Tiempo para escapar a las entrañas de la piel de toro, no hay que ir más lejos, y masticar el legado que guarda en su artístico pasado. Eso sí, sacaré tiempo para seguir asomándome a este surdecordoba.com, estar al día en el devenir de la comarca y leer a quienes me acompañan en la grata labor de opinar, aunque diverja mucho de algunos de ellos.

Y me limpiaré todo lo que pueda de la asquerosa política que nos ha tocado vivir y de la que no podemos estar ajenos, como me decía mi niña ayer, estoy harto de tanto Bárcenas y Bretón. Yo añadiría más personajillos y más podredumbre ética y moral, pero bueno, bien está lo que sale de una boca sin prejuicios y que sólo entiende de verdades.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 16 de julio de 2013 en surdecordoba.com   

domingo, 19 de mayo de 2013

Ahora los cursirretros



Si antes gustaba de llamar cursiprogres a los ideólogos iluminados de Zapatero, ahora me encanta llamar cursirretros a las mentes con naftalina de Rajoy. Entre unos y otros, unas y otras, se van a dar con las esperanzas de la ciudadanía cada día más agonizante y más perdida en el agujero negro del galopante paro.

Lo del PP es para enmarcar, no ha habido ningún gobierno en democracia que haya incumplido más su programa electoral que el que ahora tenemos. Mienten con un descaro que raya el insulto y que, por lo tanto, me rallan sobremanera.  Una y otra vez hacen lo contrario de lo que dijeron y ni se sonrojan, que va, todo lo contrario, se llenan de orgullo patriótico y con un lenguaje doctrinal nauseabundo nos dicen que tengamos paciencia y que recemos. Será por eso que Rajoy perdió el culo por reunirse con el nuevo Papa de Roma, la receta para salir de esta agonía debe creer el gallego que es el rezo, y si viene del más próximo a lo divino pues mejor que mejor. Rajoy le habrá pedido a Francisco que rece por España alegando:  “porque santidad, a mí no me hace caso”.

A cambio, Rajoy le dio una satisfacción al pontífice, le dijo que tenía un ministro de educación muy católico y le garantizaba que la asignatura de religión iba a tener un peso específico igual que cualquier otra en el expediente del alumnado; vamos, que para la nota media iba a valer lo mismo que el resto de asignaturas. Dicho y hecho, ya tiene su Ley en marcha por obra y gracia del espíritu cursirretro de Wert. Ya se acabó la Educación para la ciudadanía, esa clase satánica y bolchevique de la que los niños de primaria y los jóvenes de secundaria salían adiestrados para atentar contra el régimen católico y contra los valores más sagrados que la estirpe derechista, valores que no son otros que hacer las cosas como Dios manda. Miedo me daba cruzarme en la calle con los que salían de clase después de dar esa ignominiosa materia, pavor por sus miradas de odio y recelo hacia quienes lucían crucifijos y pertenecían a cofradías. No, de verdad, es cierto que después de unos años de impartición de la innombrable asignatura, ya no quedan niños y jóvenes buenos, ahora todos se dedican a ir con la bandera republicana a manifestaciones antisistema y a quemar imágenes religiosas. ¿O no es eso así? Claro que sí señor Rajoy, claro que sí señor Wert. Lo mejor, sin duda,  es adoctrinar en el nacionalcatolicismo que tanto les gusta; o no, perdón, que ustedes no adoctrinan, que eso lo hacen solamente los otros, ustedes con esta ley lo que van a lograr es acabar con el paro juvenil…

Y ahora el cursiprogre de Rubalcaba salta con que si la ley Wert sigue adelante, él va a pedir revisar los acuerdos con la Santa Sede. Pero criatura, ¿por qué no lo hiciste antes cuando estabas en el gobierno con ZP? ¿Es que te impone menos Francisco que Benedicto? Pues nada, como ha dicho habrá que esperar a que vuelvan al gobierno para volver a cambiar la ley educativa, total qué más da si ya estamos acostumbrados a ello…

Pero el cursirretrogradismo no sólo lo demuestran los peperos en Educación, veámoslo también en la Justicia, y ahí el cursirretro Gallardón se está luciendo. Su partido se divide entre los muy retro y los menos retro, por eso con la nueva Ley del aborto no se ponen de acuerdo.  ¿Le dará Rajoy otra satisfacción a Francisco a cambio de más rezos? El tiempo lo dirá, pero me temo mucho que sí. Porque es que llevan razón, señores, cuanta más abierta sea la ley del aborto más abortos se realizarán, porque una cosa incita a la otra, no digan que no. Miren lo que pasó con el divorcio, desde que se implantó en nuestro sistema jurídico no hay pareja que no se divorcie. ¿A quién se le ocurre dejar que dos personas cambien sus vidas por no poder vivir un infierno conyugal? ¿Cómo se les ha ocurrido privar de ese infierno a unos hijos inocentes? Desde luego que tenemos tarea. No sé si Gallardón y Rajoy van a ilegalizar el divorcio para contentar a Francisco, pero que no se olvide que será siempre en pos de conseguir más rezos para acabar con esta crisis.

La involución le conviene a muchos poderes más o menos fácticos, la involución es incultura y viceversa, la cultura no interesa porque racionaliza y la razón es evolución. Toda evolución que se coarta sólo sobrevive con una revolución, y ahora es el tiempo. ¿Habrá revolución? También me temo que no, la sociedad se ha asentado en un aborregamiento hipócrita, gracias al devenir de tanto cursiprogre y cursirretro, que veo imposible que dé la cara por mucho que día a día se la partan.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 19 de mayo de 2013 en surdecordoba.com  

Así cualquiera

Pensé, iluso de mí, que la gestión del gobierno de Zapatero sería difícil de empeorar, pero me equivoqué. Aquel gobierno fue tan equívoco en sus componentes, y sobre todo en sus componentas, que unido a sus disparates sobre la crisis parecía que tal caos era imposible de superar, desde su inicial negación hasta su pésima gestión.
Veía con impotencia cómo los que en sus siglas llevan la palabra socialista aplicaban medidas que iban contra el tejido social medio. Pensé que si la izquierda era esa y esas eran sus soluciones mal pintaba la situación. Si la medida ahorrativa estrella era bajar a 110 la velocidad máxima en las autovías y así tomarnos un respiro anticrisis, no había que ser muy listo para barruntar que íbamos a ir de mal en peor. No tenían ideas, no tenían soluciones, no sabían qué hacer. Fueron incapaces de tocar a los intocables de este país. Y la gente lo percibió mayoritariamente, por eso perdieron las elecciones.
Y llegó la derecha, los populares, los salvadores de la patria. Yo que no los voté me dije que había que estar expectante y alerta, eran muchas las promesas que hicieron y muchos los retos por delante con una mayoría absoluta que los avalaba y los tranquilizaba. No podían hacerlo peor que los derrotados socialistas, no había que temer a la derecha, pero tampoco había que confiarse. Y en esa línea me movía antes de que pasaran a la acción, o más bien a la contracción.
Le tengo que dar las gracias al señor Rajoy, sí señor, me ha demostrado que mi relajación con la derecha española fuera también un error. Guiado por mi perspectiva de los dirigentes del PP egabrense olvidé que no todos son así, bajé la guardia viendo en ellos un talante muy alejado de la imagen añeja y eterna del nacionalcatolicismo que encarna la derecha más rancia de nuestra reciente historia. Porque el PP nacional es otra cosa, no digo yo que no se parezcan en nada porque sería absurdo, pero los de arriba son otra casta, están en otro nivel y no me cabe duda que entre ellos se mezcla la derecha dura, antisocial, neoliberal, despiadada y sin escrúpulos morales porque para eso tienen a la iglesia católica que bebe de su mano y los libera de pecar. Esa derecha hipócrita donde sus miembros se divorcian, abortan, se casan siendo homosexuales y contradicen así todos los postulados católicos que tanto abanderan. Menos mal que Rajoy y su equipo de gobierno me ha devuelto a la realidad, jamás sabré cómo agradecérselo.
Aunque la verdad es que, pensándolo bien, lo ideal hubiera sido que su actuación fuese impecable ante la crisis y que yo siguiera sumido en el limbo. Si Rajoy no hubiera machacado a los funcionarios hasta la agonía, si no hubiera mostrado su intención de privatizar los valiosos poderes públicos de la Sanidad y la Educación, si no hubiera pisoteado a las clases medias y medias-bajas con subidas de impuestos directos e indirectos desmesurados (recordemos el NO a subir el IVA), si no hubiera demostrado esa querencia por proteger a la banca contra la ciudadanía, si no hubiera querido beneficiar a los grandes defraudadores (ya van siete imputados en el caso Gürtel), si no hubiera mostrado esa sumisión a Merkel y a sus exigencias, si no hubiera dejado de lado a los dependientes, a los de los dramáticos desahucios, si no hubiera pactado con la iglesia católica seguir con sus injustos privilegios, y para colmo en secreto,  si no hubiera mostrado esa opacidad ante la corrupción de su partido (a vueltas con el Gürtel, Bárcenas, etc., etc.) si no hubiera… yo seguiría medio alelado creyéndome que la derechona de Umbral había cambiado.
Ver al verdadero Gallardón, el impositor justiciero, que pasará a la historia como el que hizo en democracia la Justicia más injusta, ha sido todo un aldabonazo, y ver sus propuestas de indultos para algunos presos ha sido recalcitrante. Y ver a Montoro, el hacendado despistado, intentar salirse por la tangente con cada caso en el que su partido lo ha comprometido me ha parecido patético; el ahora despistadillo era el azote económico de ZP. De chiste. Y la ministra de sanidad Ana Mato, lady´s presents, también debe recibir sus honores. Bueno, la verdad es que lo que recibió fueron regalos y fiestas particulares de cuantías indecentes (que diría Richard Gere en Pretty woman) tampoco es para tanto, además para eso está divorciada de su ex que es el culpable de todo y el único. Perdón, separada, que la señora no se divorcia porque va contra la Santa Madre Iglesia protectora de la familia (la que ellos consideran, las demás no son nada); y digo yo, ¿no es lo mismo, prácticamente? ¿No le dijeron eso de que “lo que Dios una que no lo separe el hombre”? Ojo, le dijeron separar…
Las medidas de recortes que Rajoy ha tomado no son duras, me refiero para él, son duras para los ciudadanos que soportan la falta de iniciativas de esta derecha del siglo XXI. Para él han sido las medidas más fáciles, ir contra el débil es sencillo y cómodo, digan lo que digan y le den las vueltas que le den. Lo peor es que ninguno de los dos partidos superpoderosos, que encarnan las ideologías esterotipadas de derecha e izquierda, ha sabido hacer frente a esta avalancha de desesperanza y desasosiego que corre de norte a sur, este y oeste por esta España humillada. Ninguno supo idear intervenciones creativas que no hicieran tambalear a los desfavorecidos, ninguno quiso hincar el diente a los más pudientes y poner en su sitio al sistema financiero, quizás porque son presas del mismo. Ninguno ha estado dispuesto a poner al político en peldaños más abajo. Yo no sé si hay alternativas anticrisis distintas a las padecidas, quiero creer que sí, pero no me gustan en absoluto las que hay y se supone que los políticos están ahí para buscarlas hasta debajo de las piedras. Unos y otros han ido al tijeretazo fácil, y como me decía mi padre en tono jocoso cuando me veía holgazaneando en el sofá, así cualquiera.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 15 de febrero de 2013 en surdecordoba.com   

sábado, 8 de diciembre de 2012

El Misterio


Vaya por delante mi profundo respeto a todas y cada una de las personas que en sus creencias religiosas sienten a un dios por bandera y que tienen en Él una fe más o menos constante. Tengo familiares y amigos que están en este supuesto y no puedo por más que mirarlos, a la par que con cariño, con incredulidad, porque a muchos de ellos los tengo por personas inteligentes y que usan el raciocinio para su desarrollo vital. Los que me desorientan más son los que además comulgan con las iglesias que dan cobijo a estos dioses, sobre todo con la católica a la cual le dedicaré los próximos párrafos. Pero no todos creen en la Iglesia católica, muchos creen en Jesús como Cristo y, por tanto, Dios, pero no en todo el montaje que los hombres hicieron tras su creída resurrección; lo que pasa es que a veces les cuesta no seguir rituales que han mamado desde pequeños y que confunden su fe. También los hay capillitas, y la mayoría conscientes de la lejanía que existe entre los semanasanteros y la Iglesia católica, incluso entre ellos mismos por ser de distintas cofradías. Todo esto lo puedo decir yo que para eso no pertenezco a ninguna de ellas, por eso puedo ser capillitamente incorrecto, ellos difícilmente se atreverían a manifestarlo en público.
Los que hemos tenido la suerte de disfrutar en estos años atrás (no sabemos si seguiremos haciéndolo) de las Jornadas Mitraicas de Cabra, hemos podido oír al joven profesor Israel Campos comentarnos en qué consisten las religiones mistéricas entre las que estuvo el culto a Mitra, y se supone que no está la católica, puesto que ésta siempre está dispuesta a darle explicación a todos los misterios que pueda plantear. Sin embargo, cuando por estas fechas muchas familias ponen sólo el portal de Belén y no montan un Belén (entiéndaseme sin dobleces) se dice que se va a poner el Misterio.
A partir de ahora va a haber que buscar otra denominación puesto que el Papa alemán se ha puesto manos a la obra y se acabó el misterio, o al menos parte del mismo. En su nuevo libro ha decidido que la tradición de poner la mula y el buey junto al pesebre del niño Jesús no se corresponde con la realidad que cuenta la Biblia, como si lo demás que cuenta ese sagrado libro sí que se correspondiera. Pudiera ser que este hombre haya decidido dedicar lo que le queda de vida a ir desmontando todos y cada uno de los misterios inexplicables de ese libro, y éste o el de la estrella supernova y la procedencia tartésica (andaluza) de los reyes magos sea una avanzadilla. Sin salirnos del Misterio, la virginidad de María que va a dar a luz tendrá miga que contar, la aparición de un ángel para anunciar la venida de Jesucristo dará que hablar y la fecha de este nacimiento otro tanto. Mucha prisa se va a tener que dar porque de edad anda avanzado y la tarea que tiene por delante me parece extenuante. Ni Juan José Benítez ha tenido tantos misterios que resolver en sus Caballos de Troya, ya que éste se ha ceñido sólo al Nuevo Testamento y la Biblia es mucho más.
Con la que está cayendo y a estas cosas se dedica el jefe del Estado del Vaticano, claro que en su país no hay crisis, al menos económica, no sé si de fe andan bien despachados, es de suponer que sí. Así que el Papa de Roma, en sus ratos de meditación trascendente especula sobre el portal de Belén, aviado va si algún día le da por explicar el misterio de algunos villancicos y nos encontramos con que en otro libro nos dice que los peces en el río no pueden beber y volver a beber por ver al Dios nacido, y que no nos empeñemos en mirar cómo lo hacen. Ah, y cómo en el portal de Belén hay estrellas, sol y luna, las tres cosas a la vez no caben ni pueden coexistir en el tiempo, otro misterio más, me temo que todo quedará reducido a la Virgen y San José, y el niño que está en la cuna.
Pero no se queda sólo en estas lides el Papa de Roma, también lo hemos visto con una tableta electrónica delante de sus ojos y cómo con sus santas manos tocaba la táctil pantalla. Se la puso un cardenal, supongo que ese sería el rango, y no pude más que sentir anacronismo con esas gentes vestidas con faldones y vendiendo al twittero “pontifex”. - ¡Esto es cosa del diablo!- imagino que debió exclamar la primera vez que la tocó. Pero ya lanzado a las TIC, también encendió un árbol de Navidad desde una tableta, ojo, debatiéndose en los mentideros internautas  por qué lo hizo desde una Sony y no desde una IPad. Cualquier mal pensado creerá que el aparecer con una u otra marca le habrá reportado beneficios económicos…
Qué contento debe de estar su santidad Ratzinger con nuestro gobierno derechista, y más con el ministro Wert, quien a este paso lo beatifica telemáticamente. El repelente ministro de Educación, que seguro que quiere pasar a la historia sí o sí, caiga quien caiga y sea como sea, nos ha hecho retroceder en el tiempo muchísimos años y ha vuelto a darle a la clase de religión el carácter de asignatura computable para el expediente final del alumnado. Por favor, los que sabemos de qué va esto tenemos que estar indignados con la decisión y me gustaría que se enterara quien de esto sabe poco o nada.  Solamente este penoso asunto me daría para varios artículos, así que por ahora resumiré diciendo que me temo la vuelta de los crucifijos a las escuelas públicas y un alza en las matrículas de religión para subir nota con vistas a poder elegir carrera. La lucha por la escuela pública laica está más candente gracias a ultraconservadores como el ministro, es lo único que puedo agradecerle. Benedicto le agradecerá que se implante como libro de texto el último que él ha escrito, o quién sabe, a lo mejor entre misterio y misterio le da tiempo a escribir un nuevo catecismo.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 8 de diciembre de 2012 en surdecordoba.com 

martes, 6 de noviembre de 2012

Tanto monta, monta tanto


De las pocas cosas que hoy día me atrevo a tragar de lo que sirve el menú televisivo está la serie sobre Isabel la católica. Seguramente que los puristas en historia que hayan decidido verla pondrán mil pegas sobre su rigor historiográfico y hablarán negativamente de las licencias televisivas de los guionistas y director. Es lógico que esto ocurra por deformación profesional, pero al margen de ello creo que la serie nos muestra aspectos fidedignos de nuestro pasado muy honrosos de tener en cuenta en nuestros días. Intentaré explicarme.

Hasta ahora, para quien no esté viendo la serie, he de decir que trata de la época en la que Isabel de Castilla pugna por el trono de ese reino contra su hermano Enrique IV. Se muestran las luchas sanguinarias por el poder, más alentadas por los nobles influyentes y por la iglesia que por los propios miembros de la realeza, quienes, aunque a veces reticentes, suelen ceder a los consejos de aquellos. Evidentemente que el pueblo llano no decide nada, sino que sucumbe a las decisiones de los poderosos con mansedumbre miedosa y pagan más y más impuestos para financiar sus batallas. ¿Tiene parangón esta situación con la actualidad? Guardando las distancias yo veo que la nobleza y el clero han sido sustituidos por los mercados financieros y la banca, mientras que la realeza es ahora la casta política gobernante, sean populares o socialistas. ¿Y el pueblo? El pueblo casi igual, pagando más IVA, sufriendo recortes, despidos baratos, desahucios vergonzosos y bajadas de sueldo o congelaciones, y siempre manso.

Las intrigas palaciegas forman parte de la serie y le dan un ingrediente televisivo para que el espectador se mantenga pendiente de la pantalla y no se deje llevar por las tentaciones de Morfeo. Envenenamientos, traiciones, deslealtades, amores e infidelidades se entremezclan en los dos bandos, donde con la excusa del bien de Castilla todos buscan su interés personal para llegar más alto. Vaya, vuelvo a mirar nuestra época actual y cambiando las caras de los actores por las de nuestros mandamases me encuentro lo mismo, si acaso los amoríos no están tan a la vista, aunque seguro que haberlos haylos. Si ahora no se envenena para quitar de en medio al enemigo, sirva la lengua envenenada de muchos para atacar sin piedad al oponente (no digo enemigo porque ahora ya sabemos que todo es políticamente correcto…). Y lo que se cuece en el seno de los partidos políticos no me digan que de traiciones y deslealtades se queda corto. Eso sí, ahora todo es por el bien de España.

Las contiendas entre los propios castellanos son por ahora las que marcan el hilo argumental, presentando a Andalucía como una parte de la península donde los reinos de Taifas ayudaban a sufragar las guerras castellanas dando algún que otro problemilla. Aragón está a mal con Francia  y con Cataluña existen refriegas, por eso parece que sería conveniente la unión de Fernando el católico con Isabel. Todos sabemos que esa unión daría lugar a la unificación de territorios y quedaría algo parecido a lo que hoy es España. Mientras que la serie de la 1 nos habla de unión, los telediarios no dejan de hablar de la independencia de Cataluña y del País Vasco. El dicho de que la unión hace la fuerza parece que ha quedado como frase del pasado, porque Arturo Más e Íñigo Urkullu se han encargado de decir lo contrario, quizás para que no se hable de otras cosas, como por ejemplo de la pésima gestión del gobierno que preside el catalán y que ha dejado a su comunidad autónoma casi arruinada.  La unión de España siempre en equilibrio sobre un alambre, unión impuesta o unión querida, ese es el dilema.

Algunos  de los protagonistas de la serie que me están llamado la atención son los nobles, así el personaje de Juan Pacheco es la imagen viva de un magnífico manipulador y egoísta sin escrúpulos. O la de su enemigo Beltrán de la Cueva como un caballero venido a más, fiel pero hasta cierto punto. .. La de Chacón, que se desvive por Isabel desde que era niña. La de Mendoza, cuya obsesión es que Juana la Beltraneja sea la heredera en lugar de Isabel. ¿Existe parangón en nuestra sociedad? Yo lo tengo claro y el sí es rotundo; de otra manera y con otras formas, por supuesto, pero pónganle caras ustedes mismos.

Pero sin duda alguna, los personajes que más se apoderan de mí son los eclesiásticos. Ese arzobispo belicoso, ambicioso y mujeriego me parece magistral, por eso Alfonso Carrillo consigue satisfacer mis necesidades morbosas como espectador. Tampoco está mal el de Sevilla, monseñor Fonseca, que no le anda a la zaga al toledano. El nuncio papal, De Véneris, y el mismísimo papa Paulo II andan rebañando de unos y de otros con tal de enriquecerse más y más. Vamos, como durante siglos y siglos ha sido la iglesia católica, incluso llevan las mismas vestimentas (algo más que anecdótico) y se sitúan en el ultraconservadurismo. Está claro, y nos podemos sentir afortunados, de que hoy la iglesia católica no tenga ese poderío  (sin embargo no puedo remediar ver a Rouco como Carrillo y a Demetrio, obispo de Córdoba, como Fonseca),  pero gracias a nuestro actual gobierno rajoniano ya sabemos que se siente como pez en el agua; nada de recortes para ella, nada de quitarle privilegios impositivos, nada de acabar con los puestos de los profesores de religión en la escuela pública. Nada tiene que intrigar Rouco con Rajoy porque ya saben aquello de “tanto monta, monta tanto…”.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 3 de noviembre de 2012 en surdecordoba.com

viernes, 24 de agosto de 2012

¡Ay corazón!


Resulta descorazonador pensar en el futuro, pero no ya por los que tenemos una edad cuajada, más bien por nuestros hijos e hijas. Y digo descorazonador y no otra cosa porque se trata de lo que más quieres y por lo que más sufres. El amor y el sentimiento profundo de cariño siempre ha estado unido a este órgano vital, aunque científicamente parece que se demuestra que todo es cerebral, y que son la dopamina, la oxitocina, la vasopresina o la adrenalina entre otras, las que nos alteran, sin desdeñar que ello cause a su vez en nuestro corazón movimientos arrítmicos, incluso que nuestro estómago note esas “mariposas” tan características. Miras a un hijo sin que te vea y piensas qué será de él. Luego se ponen en juego todo lo expuesto y sientes algo tan indescriptible que te revienta no tener la capacidad dialéctica para ponerlo por escrito, quizás porque es imposible o quizás por tu torpeza.
Pues bien, las condiciones en las que se encuentra la sociedad actual en cuanto a economía y empleo dan para sentir a menudo esos síntomas cardiacos. Sin contar con las alteraciones que se provocan los viernes tras los consejos de ministros y sus posteriores comunicaciones, que primero te tienen el alma en vilo y después te perforan el pericardio. Y cuidado, que después de estos envites seguimos ahí tocados brutalmente en Educación, Sanidad y Servicios Sociales, por citar los que constituyen nuestros pilares de sociedad avanzada, aunque ya sabemos que los lancetazos también han llegado a otros campos, digámoslo así, más prescindibles.

Vida sana y deporte se nos recomienda para cuidar el corazón, excelente, pero cada día va a costar más conseguirlo, puesto que comer bien es más caro –mientras que ingresamos menos- y el desasosiego está haciendo que los vicios del tabaco y el alcohol aumenten por la desesperación de mucha gente. Así es difícil pensar en practicar deporte, ya que sabemos que ello supone un sacrificio y no se está dispuesto a incrementar el número de los muchos que ya se hacen a diario, por lo que también parece haber aumentado la cómoda práctica del sillónball

Latidos incontrolados sentimos cuando vemos imágenes en las que se alienta a asaltar supermercados, y más aún cuando se justifica esa acción con el Código Penal en la mano alegando “una situación dramática”. Sánchez Gordillo, el alcalde de Marinaleda y parlamentario andaluz de Izquierda Unida, ha sido el promotor de esta acción que, sin duda, ha pretendido dar un aldabonazo en la conciencia social y política de este país. No es santo de mi devoción este hombre, lo confieso, pero tanto en su postura contra el pacto andaluz PSOE-IU como en su valentía en este inaudito asalto le doy la razón. Evidentemente que entrar a saco en los supermercados robando comida no es la forma para salir de la crisis, ni siquiera la solución definitiva para unas cuantas familias, pero insisto en el fondo, sólo se trata de una llamada de atención para denunciar que las instituciones públicas no están haciendo todo lo que pueden y deben para procurar comida a todos nuestros conciudadanos.

Y mientras, siguen entreteniendo a una gran masa de población con programas que llamamos del corazón, cuando lo que se debería es de educar a esos televidentes en el fomento de la cultura, del conocimiento, del saber. Claro, que si se enseña a eso se acabarían los programas basura de gallineros incontrolados de dimes y diretes que mantienen a la gente alelada y alejada de hablar de Rajoy para centrarse en Belén Esteban. Sé que muchos estarán pensando que poca diferencia hay entre ambos sujetos, pero seamos sensatos y veamos que mientras que el presidente del gobierno tiene en su mano el poder sacarnos de este agujero, precisamente por tener mucho poder, la que se lió con un torero famoso lo único que tiene y quiere es hacer caja para mantener un buen ritmo de vida, y nada puede hacer por nadie más allá de entretener perniciosamente. Ahora bien, ¿quién tiene más corazón, Rajoy o la Esteban? ¿Difícil, eh?

Y si algo no quiero que falten en estas líneas son las corazonadas. Muchos dicen que las tienen y que luego ven que lo han sido, es decir, que se ha cumplido lo que sentían que podía suceder sin tener ninguna explicación científica para ello. Creo que todos las sentimos, aunque no siempre las demos a conocer más que nada por temor al error y luego a la burla posterior, pero están presentes en nuestra cotidianidad y no las debemos confundir con simples pronósticos. La corazonada nace de dentro, de dentro de no se sabe qué, quizás del propio corazón, quizás de un hemisferio cerebral. Dice Eduardo Punset: Es cierto que en la última década ya habíamos descubierto, aunque no lo aceptara casi nadie, que las corazonadas o -por llamarlas por su nombre científico-, las intuiciones o el subconsciente eran una fuente tan válida del conocimiento como la razón”. Caramba, luego añade que “… Lo que están demostrando los últimos experimentos efectuados es que el nuevo concepto de inconsciente implica que la conducta de una persona puede ser el resultado de algo que ha ocurrido en el entorno sin necesidad de un acto consciente por su parte... El inconsciente por su cuenta es responsable no solo de la mayoría de las decisiones que tomamos, sino incluidas las de mucha importancia por la sofisticación o complejidad de los procesos cognitivos implicados”.  Vaya, después de esto solo me queda pensar que si las corazonadas vienen del subconsciente, el corazón no es consciente de su inconsciencia. Lástima, pues, de las personas que no tienen corazón… que me entienda quien me entienda.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 23 de agosto de 2012 en surdecordoba.com

jueves, 12 de julio de 2012

El modisto


Recuerdo que cuando era joven se abrió una tienda en Cabra a la que todo el mundo llamaba la de El Modisto, lugar que hoy sigue ahí luciendo preciosos trajes de corte y confección femenina. Me llamó entonces la atención el apelativo del local, porque en vista de lo que se exhibía en el escaparate se trataba de una persona que diseñaba y cosía ropa femenina, vamos, que era un sastre de toda la vida pero que en lugar de hacer trajes de hombre los hacía de mujer. Lo que pasa es que ya sabemos que para darle un toque de modernidad a las cosas se suele recurrir a esconder las palabras de siempre y sustituirlas por otras que suenan mejor.

Siendo en su oficio muy bueno, no es del modisto-sastre de Cabra del que me voy a ocupar, sino de otro que está demostrando que en su oficio no es nada bueno y que para lo que verdaderamente sirve es para ser modisto, quizás su vocación frustrada. No es otro que el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, el hombre del corte fácil y mala confección, el sastre que lo mismo le corta un traje a los funcionarios que le mete la tijera a los pensionistas, a los parados, a los enfermos, a los alumnos universitarios o al sursuncorda si se pone en su camino. Eso sí, con los banqueros no se atreve, con los grandes defraudadores tampoco (hasta los perdona…), ni con los de las rentas altas, tampoco con las innumerables empresas públicas creadas para dar cobijo a los militantes de los partidos gobernantes, ni con las Diputaciones, Mancomunidades, Agencias de esto y de lo otro, y menos con los verdaderos culpables de esta caótica crisis, que son los maquiavélicos mercados financieros con sus nombres y apellidos muy poco conocidos y los políticos nefastos que pululan por doquier, no sólo no se atreve, sino que a unos les dora la píldora y con los otros se compincha.

El modisto mentiroso se rodea en su taller de otros subalternos que lo mal aconsejan, tejedores expertos como Montoro y de Guindos que por detrás cortan y cortan sin misericordia. Hace poco prometían unas cosas porque estaban en campaña electoral y ahora hacen otras sin rubor alguno, haciéndonos creer que no hay más remedio. Y eso es mentira, muchos catedráticos de economía ya nos han contado que hay otras formas de hacer frente a esta lacra y que se puede hacer sin que paguen las clases medias  todos los patos. Lo de los funcionarios es indignante, y no lo digo por ser uno de ellos, es que no hay derecho que los que antes eran unos parias de poca monta y poco sueldo, ahora parezca que son los ricachones que tienen que sacar al país de los males donde los políticos lo han metido. Y encima incrementando más sobre el colectivo esa mala imagen de vagos injustamente extendida. El modisto gallego fue ministro de Administraciones Públicas con Ansar y parece mentira que haya aprendido tan poco de nosotros, una muestra más de su enorme torpeza.

Y nuestro modisto también acaba de dar unas puntadas por la sisa del IVA, parece que tiraba un poco y ha decidido subirlo. Al final va a dejar España más que como un traje a medida como un disfraz de Saturno devorando a sus hijos. Porque además no pensemos que el sastre ya se va a quedar quieto, auguro más recortes, sí, esto empieza a ser su droga que no controla y que a poco de dejarla le entra el mono y vuelta a la carga.

Si algo me reconforta es no haber sido nunca votante del modisto ni de su partido, no quiero ni pensar lo que estarán sintiendo algunos que lo fueron en las pasadas elecciones y que están padeciendo la tijera impenitente en sus carnes, porque este sastre es de los que te prueba el traje y te clava los alfileres cada dos por tres. 

El anterior presidente, Zapatero que no modisto, lo hizo rematadamente mal, basta con recordar que nos quería sacar de la crisis, que negó durante mucho tiempo, reduciendo la velocidad en las autovías a 110. ¿Por qué tenemos en el poder a esta gente tan lerda? ¿Sería posible una política sin partidos controladores y todopoderosos? Es lamentable comprobar que ni la rosa ni la gaviota sirven para servir y sí para servirse.

La historia recordará a Rajoy por sus hechos, de la crisis saldremos algún día porque así tiene que ser, pero con seguridad no será por la gestión del modisto. Los libros no hablarán de él como de Giorgio Armani, ni como de Elio Berhanyer, más bien creo que su obra le dará crédito para entrar en las hemerotecas como el patético Mariano manostijeras.

Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 12 de julio de 2012 en surdecordoba.com