Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 8 de diciembre de 2012 en surdecordoba.com
sábado, 8 de diciembre de 2012
El Misterio
Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 8 de diciembre de 2012 en surdecordoba.com
martes, 6 de noviembre de 2012
Tanto monta, monta tanto
De las pocas cosas que hoy día me atrevo a tragar de lo que sirve el menú televisivo está la serie sobre Isabel la católica. Seguramente que los puristas en historia que hayan decidido verla pondrán mil pegas sobre su rigor historiográfico y hablarán negativamente de las licencias televisivas de los guionistas y director. Es lógico que esto ocurra por deformación profesional, pero al margen de ello creo que la serie nos muestra aspectos fidedignos de nuestro pasado muy honrosos de tener en cuenta en nuestros días. Intentaré explicarme.
Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 3 de noviembre de 2012 en surdecordoba.com
viernes, 24 de agosto de 2012
¡Ay corazón!
Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 23 de agosto de 2012 en surdecordoba.com
jueves, 12 de julio de 2012
El modisto
martes, 22 de mayo de 2012
Esperpentos y Caprichos
lunes, 30 de abril de 2012
Está bien sorprenderse
A estas alturas de mi vida me congratulo por seguir teniendo capacidad para la sorpresa, supongo que eso es consustancial a mi capacidad de raciocinio y directamente proporcional a mi desconocimiento. Y eso contando con que la sorpresa se basa en lo inesperado.
Y me ha sorprendido leer que el alcalde de Cabra, mi estimado Fernando Priego, reclama cambiar la Ley para que los ladrones no sean puestos en la calle en menos que canta un gallo. Quiero pensar que esas palabras se deberán a una conversación más o menos privada que a lo que han llegado a ser, unas declaraciones de prensa, porque aviado está si pretende abanderar una cruzada para que cambie el Código Penal en “los chorizos a la calle, no”. Puede ser que esté pensando aprovechar que Gallardón está por la labor para meter también esta cuña. Y conste que yo comparto su preocupación y su incredulidad ante tal situación, para ambos injusta, y seguro que también es compartida por muchísimos de los lectores y no lectores, de unas tendencias ideológicas y de otras.
Nuestro Estado de Derecho tan garantista, proteccionista y progresista peca, en algunos casos, de crear situaciones sociales alarmantes por huir del más puro sentido común. Bien es cierto que el arbitrio de sus señorías tiene muchísimo que decir, pero también hay que tener claro que la legislación está hecha por los señores parlamentarios y no por los que, nada más y nada menos, se dedican a juzgar basándose en ella. Y no es la alarma social un buen termómetro para la Justicia, sin duda no se debe legislar a golpe de alarmismo, pero sí se debe de pensar antes de legislar qué puede dar lugar a ese rechazo social. En definitiva es la sociedad la que pone a los legisladores en su poltrona, así que menos tomar cafés y más pulsar constantemente lo que ella demanda.
Nuestras fuerzas de seguridad se juegan el pellejo capturando a los chorizos, emplean mucho tiempo y dispositivos que nos cuestan a todos bastante dinero. Como también el abogado del presunto delincuente, casi siempre de oficio y mal pagado por la Administración (véanse en prensa las protestas en Córdoba por parte del Colegio de Abogados) que asiste al detenido tanto en dependencias policiales como en los juzgados, que viaja desde quién sabe dónde dando igual la hora y el día. Y precisamente cuando los reos llegan al juzgado, sucede que por arte de birlibirloque son puestos en libertad, y esto da lugar a que sigan con sus fechorías mientras sale o no el juicio. Que esta es otra cosa que no puede pasar desapercibida y es causa de este jaleo, me refiero a la lentitud de la Justicia. ¿Cuántas veces hemos leído y oído en los medios de comunicación que un delincuente ha sido detenido por algo muy significativo y que contaba con veinticinco o treinta detenciones anteriores? ¿Qué pensamos los profanos en materia jurídica? ¿Y qué pasó realmente en esas detenciones? Pues eso, que le ha dado tiempo a delinquir todas esas veces mientras que está esperando que lo juzguen y lo sentencien a prisión por la primera fechoría. Aunque de la prisión se libran cuando es la primera vez y le imponen menos de dos años, así que cabe pensar que estarán a la espera de la segunda sentencia, digo yo. ¿No tienen los jueces instrumentos jurídicos suficientes en estos casos para decretar prisión preventiva? Porque eso sí lo prevé la ley, por eso dije antes lo del arbitrio de los jueces y que cada palo aguante su vela.
Sé que puede parecer banal tratar este tema sin exponer términos estrictamente jurídicos, como la diferencia entre hurto y robo, o la diferencia entre robo con o sin intimidación, robo con o sin violencia, con o sin nocturnidad y alevosía, en fin, todos esos supuestos que hacen que cada caso sea distinto y, por lo tanto, debiera tener una sanción diferente. Pero la cuestión es esa, que haya sanción más o menos inmediata, que es lo que ni el señor alcalde, ni yo, ni muchos de ustedes comprendemos.
Y sí, los robos en Cabra causantes del revuelo son, por así decirlo (quizás los afectados no lo vean así), de poca monta, ¿qué pasa con los ladrones de guante blanco, chaqueta y corbata? Ay, ese será otro tema para otro artículo porque esos son de talla mangante superior, están por todas partes y las leyes son aún más laxas para los intereses generales. ¿Me sorprenderá Fernando Priego pidiendo que cambien las leyes también para esta gentuza?
Ahora bien, hay otras muchas disposiciones judiciales que también pueden llevar a reflexionar a nuestro alcalde, que también pueden llevarlo a reclamar que se cambien las leyes porque no se sostienen más. ¿Hablamos de la Ley del Menor? No, que me enciendo. Perdónenme. Espero que en mi ciudad no se llegue a dar ningún caso que socialmente dispare las iras del pueblo llano en relación con este asunto, porque no quiero pensar la indignación del alcalde, basta con suponérmela, pero ¿se elevará como lanzadera contra una Ley justamente injusta? ¿Se alinearían todos nuestros concejales con ella? Si así la ven no deben de esperar a que pase nada para demostrar su rechazo, es ahora el momento de decirlo y de intentar cambiarla por todos los cauces legales.
Esto podría llamarse prevención, esto es no ir a golpe de alarma social. Pero permítanme ustedes que tenga mis muchas dudas de que algo así se hará. Se llevan mociones al Pleno Municipal de esas generales, que los partidos mandan a todos los concejales de todos los pueblos, y suelen ser aburridas y anodinas, precisamente por partidistas, incluso por eso mismo muchas cuentan con el rechazo de los que las oímos, además de por pensar que eso es cosa de otros foros. Ni a mí ni a muchos les pasaría lo mismo si alguno se atreviera con mociones sobre los temas antes expuestos. Sería gratificante y así daría gusto sorprenderse.
lunes, 2 de abril de 2012
Tiene que llover a cántaros
lunes, 27 de febrero de 2012
No me extraña
Algunos, como Caifás ante Cristo, parece que se rasgan las vestiduras con la política que está haciendo el PP y la verdad es que no lo comprendo. Ojo, no es que me parezca buena su acción política, es que es la que se esperaba de un partido conservador, o sea, de derechas. Así que nada me extraña su comportamiento al frente del gobierno de España con todo lo que está cayendo y con el patio que se ha encontrado.
La reforma laboral ha levantado ampollas. Era lógico que los sindicatos empezaran sus movilizaciones, para eso tienen tantos liberados bien pagados y con trabajo fácil, para de vez en cuando echarse a la calle con sus banderitas y sus pancartas sindicales a protestar por lo que les manden desde las cúpulas ugetistas o comisionistas. Pero pienso que las ampollas no es en ellos donde han surgido, sino en la clase media o media-baja de nuestra sociedad, esa que ve con desesperanza que no se crea trabajo, que de poco sirve estudiar, que ve cómo los bancos siguen con un poder inaudito, que los políticos van a su avío, que llega a fin de mes con lamentable penuria, que vive con inquietud el futuro inmediato porque el paro los circunda, que prefieren pensar en el hoy porque no saben qué pasará mañana. Nada creen en esa reforma ni en la financiera que ni entienden. Tienen todo que perder y nada que ganar. Se empieza a notar miedo. Es lo que hay, y tenemos lo que tenemos, ¿o es que nadie sospechaba ahora que eso era lo que Rajoy no quería decir explícitamente en campaña como medida anticrisis? Para mí ninguna sorpresa.
En materia de educación la cosa no ha podido empezar peor, el ministro del ramo anda como un elefante en una cacharrería desmontando de nuevo el sistema. No es que a mí me parezca perfecto lo que hay, pero es lamentable que Wert entre con políticas antipsoe basadas en quitar una asignatura muy digna, Educación para la ciudadanía, para poner otra más en consonancia con lo que marca la santa madre iglesia católica y apostólica. Pero ni siquiera eso hace que me extrañe, ¿cómo iba a hacerlo? Lo que me dejaría con cara de bobo es que hubieran actuado de forma contraria. La asignatura adoctrinaba, ya lo dijeron por activa y por pasiva, aunque los tribunales de justicia, esos a los que tanto respetan, dijeran que nanai de la China. Pero les da igual, adoctrina y punto. Eso sí, la asignatura de religión en la escuela pública como optativa no adoctrina, logiquísimo, por eso no hay que derivarla en exclusiva a las catequesis. Es la lógica de la derecha nacional-católica que está varada en el PP, por mucho que a algunos de sus miembros no les guste reconocerlo o no se sientan identificados totalmente con esta doctrina. Pero no se conformarán solamente con este golpe de efecto en nombre de Dios, y si no ya lo veremos. Y para golpe el que se han llevado los opositores (me refiero a los estudiantes para las oposiciones…) que llevaban bastante tiempo preparándose un temario y que el equipo Wert ha desmantelado a pocos meses de las mismas. Mi duda en este caso es si lo llevaban en el programa electoral o si ha sido por inspiración divina (o roucovalerista que para ellos es casi lo mismo). Y quieren quitar 4º de ESO para poner un año más de bachillerato, pero manteniendo la obligatoriedad de escolarización hasta los dieciséis años, o sea, el mismo perro con distinto collar. En definitiva, nada que extrañar.
Sin ninguna duda los de derechas están crecidos, muy crecidos. Se les ve en la tele, se les oye en la radio, y se les ve y se les oye en la calle. Me da la sensación de que muchos parece que han salido del armario, utilizo la expresión no en sentido sexual, sino que han estado agazapados como con temor al rechazo y ahora que los vientos están más a favor que nunca se muestran tal y como son, es como si se les hubiera quitado el complejo (complejo que en democracia es difícil de entender si de ideas se habla) y sienten que su discurso está indiscutiblemente en la mayoría de los que los rodean. Y además se ve en los jóvenes de derechas, muchos en las Nuevas Generaciones y que no se cortan un pelo en cantar el Cara al sol o hablar de Franco como de un libertador entrañable. Tienen el descaro que antes exhibía la joven izquierda de las Juventudes Socialistas o Comunistas, es como si se le hubiera dado la vuelta a la tortilla, quizás por lo cíclico que es todo en la vida. Pero si esos tenían como proclamas a los poetas malditos, a los cantautores reivindicativos o a los familiares callados a la fuerza, los de ahora van con el catecismo de Intereconomía, lo cual no es que me extrañe, es que me preocupa.
Tendría que extrañarme el verme aquí hablando de política, sobre todo por el descrédito que siento ante la inmensa mayoría de los políticos, pero no lo hago porque es consustancial a mí, y, además, porque ya poco va quedando para que los andaluces digamos quién queremos que nos gobierne y, como me pasó en las generales, noto como si el PP tuviera la victoria tan clara a la vista del resto de partidos que esa asunción de derrota les hace no llegar a la sociedad con sus discursos temiendo el rechazo. Y no me extraña, sobre todo en los socialistas, porque han sido tantos años de cortijo que los ERE son solamente la punta del iceberg. ¿Tendrá la solución Arenas? Rompiendo la tónica del artículo: me extraña.
Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 24 de febrero de 2012 en surdecordoba.com
domingo, 14 de agosto de 2011
Una extravagancia
Las extravagancias son textos que andaban sueltos sin estar contenidos dentro de la legislación canónica de la iglesia católica, o sea, del “Corpus Iuris Canonici". Las de Juan XXII de 1317 surgen como un añadido de las Clementinae y las extravagancias comunes, con setenta decretales de los Papas desde Urbano IV hasta Sixto IV, se editaron allá por el 1500.
No voy a ahondar más en algo que no domino como es el derecho, pero quería que sirviera de introducción para adentrarnos en el tema de la visita del Papa Benedicto XVI a nuestro país para la jornada mundial con la juventud. Poco podré aportar a lo mucho escrito sobre del asunto, pero quiero dejar mi modesta opinión al respecto, que se puede resumir en calificarlo todo como la extravagancia benedictina en pleno siglo XXI.
Y me voy a explicar. La crisis que lleva años asolando al mundo y que se está cebando con los más desfavorecidos, como ha pasado siempre, no ha dejado tampoco inmaculada a la clase media; todos lo sabemos porque incluso conocemos a gente que se ha visto, y se ve sometida a la fusta del paro y no sabe ni por cuánto tiempo. Las bolsas de comida y los comedores sociales no dan abasto. En muchos hogares la situación es asfixiante y las perspectivas de cambio son nulas. Los desahucios por no poder hacer frente a las alegres hipotecas concedidas hace unos años están a la orden del día. El cinturón se aprieta y se aprieta por unos y eso conlleva que se apriete también por otros. Y todo esto hablando de lo que tenemos al lado, en la calle, sin entrar en la macroeconomía que se me escapa del conocimiento y que a duras penas es capaz de explicar lo que está pasando.
Y si nos salimos de lo próximo y vemos lo que está pasando en Somalia, o en Siria o Libia, o en Afganistán o Irak, o en Haití o la franja de Gaza, o en Guatemala o Liberia, da que pensar y me parece mentira que a estas alturas el mundo esté tan involucionado. Tanto es así que estoy seguro que la mano que mece la cuna del mundo es la que decide en cada momento el destino de la humanidad, y esa mano es intocable e inhumana. Pienso que la ONU es un paripé, es una musiquita de fondo con sinfonía de himno y una letra edulcorada que logra calmar conciencias mientras suena a modo de “We are the world” y nada más.
Y mientras el mundo está como está y veo que las religiones son una causa más que provoca que esté como está, me encuentro con que la iglesia católica se dedica a montar wearetheworldes en Madrid para la vanagloria de Benedicto, su líder espiritual. Y miles y miles de niños bien se dedican a viajar desde todo el mundo para pasar unas estupendas vacaciones, porque en España somos así de generosos con la iglesia católica y les vamos a favorecer en todo su estancia. Y es que el Papa se lo merece y ellos también. Familias de acogida y entrada gratis a esto y a aquello, comida y baños para mitigar el calorcillo que no falten. Visitas a los ayuntamientos de izquierdas y de derechas que los reciben como héroes, no sé bien por qué logros, pero fotos con alcaldes y concejales para recordar la efeméride no faltan.
Y si ahora comparamos este último párrafo con los dos anteriores, no me queda más remedio que ver como una extravagancia todo este tinglado. Extravagancia no por estar fuera de los códices canónicos, sino extravagante porque social y moralmente muestran una estética indecorosa e indignante que me parece fuera de lugar y atemporal.
Se puede pensar que yo no tengo fe en ningún Dios, y es cierto, y por ende no creo en iglesias, pero siempre me he mostrado muy respetuoso con todo y todos los que no tienen mis ideas y dicen tener una fe ciega. Que, por cierto, me parece una redundancia porque la fe no puede ser de otra manera. Pero en este caso y en estos momentos me cuesta la misma vida respetar este montaje, lo acato y acepto porque no me queda otro remedio, pero lo de respetarlo… como que no. Conozco dignísimas asociaciones que se dedican a traer por vacaciones a niños del Sahara o de Ucrania (AMANS o la de Miguel Vacas) para pasar un tiempo entre nosotros y sé de las dificultades que tienen para que estas criaturas tengan familias que quieran acogerlos. Claro, no es lo mismo acoger a un pobre que a un rico, a un musulmán que a un ultracatólico. Ah, y también conozco inmigrantes que se dejan aquí la piel trabajando para poder mandar dinero a sus familiares que siguen en su país, a los cuales no pueden ver con frecuencia porque el billete de avión es demasiado caro, tan caro como el que han pagado sus paisanos pudientes para venir a España de visita lúdica, con el fin de endiosar a un hombre al que se le atribuyen más deméritos que bondades (y no es lugar ni momento de relatarlos).
¿Es toda la juventud mundial como los que vienen a esta jornada papal? No lo creo, ni mucho menos… gracias a dios. A estos jóvenes los percibo como el colmo de la hipocresía, por un lado con sus guitarritas y sus canciones ñoñas lanzando vivas al Papa y por otro actuando sin cumplir su doctrina. “Ya veremos si dentro unos días no les da por ponerse a engordar…” decía una canción de Jarcha, porque a Dios rogando y con el cuerpo disfrutando, y como no podrán llevar condones para no ser descubiertos en su doble moral… ¿Qué compromiso se le supone a estos jóvenes? Si de verdad fueran seguidores de la doctrina de Jesús de Nazaret estarían comprometidos con los más desfavorecidos, estarían volcados en ayudar al prójimo y no adorarían al becerro de oro con mitra y con toda su pompa y boato. Si ese Jesús fuera Jesucristo, y por lo tanto Dios, se le estarían revolviendo las tripas viendo lo que en su nombre han montado unos cuantos indeseables, lloraría lágrimas de sangre viendo cómo miles de jóvenes de todo el mundo se reúnen en su nombre y en el de su representante en la tierra, y viendo qué tipo de jóvenes son.
Y podría acabar con un repaso a ese ser malicioso llamado Rouco Varela, con un análisis de sus declaraciones y con un recordatorio de su trayectoria. O hablando del gasto que nos supone a todos esta extravagancia. O hablando del país no democrático europeo, llamado Vaticano. Pero no me quiero alargar más, estos temas darían para muchos artículos. ¿Pero para qué? Prefiero además callar no vaya a ser que surdecordoba.com se vea inmerso en problemas por culpa de los talibanes católicos como le ha pasado a un medio digital de Montilla en el uso de la libertad de expresión.
Y hablando de surdecordoba.com, quiero felicitar a sus hacedores por el primer cumpleaños en el ciberespacio siendo fieles al precepto de pluralidad al que se comprometieron. Gracias y a cumplir muchos más.
Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 14 de agosto de 2011 en surdecordoba.com
martes, 2 de agosto de 2011
Pasa la vida
Ahora que tengo la suerte de disfrutar de unas vacaciones, aprovecho para intentar tomarme la vida de otra manera, no es que desprecie cómo me la tomo durante el resto del año, lo que quiero decir es que, con la calma que te da no tener que pensar en el tajo del día a día, me paro más a contemplar y analizar lo que me ha pasado, lo que me está pasando y lo que me puede pasar. Y no sólo a mí, sino a todo lo relacionado conmigo, y como intento relacionarme con muchas cosas por el bien que supone la diversidad, la reflexión se puede hacer ardua, lo sé, aunque productiva. Y es que para los docentes el periodo de análisis del año no suele coincidir con la navidad y fin de año, sino que coincide con el final del curso lectivo. Pero no se trata de año nuevo, vida nueva, de fijar el comienzo de… un dejar de fumar (porque yo no fumo), un hacer régimen de comidas, un estudiar inglés o un hacer deporte a menudo. Es algo mucho más profundo.
Metido en mi faena y durante una comida (porque la faena es intermitente y surge en cualquier momento), uno de mis hijos me dice que no le gusta el telediario porque no ponen nada más que cosas malas. Difícil refutar ese comentario, sobre todo cuando acaban de hablar de la hambruna que hay en Somalia. Me quedé pillado, sin saber cómo defender una postura proinformación. Dudé, dudamos los dos adultos a la mesa, finalmente se nos ocurrió decir que así es la vida, con sus cosas malas también. Y como agarradera tuvimos la suerte de que lo siguiente que ya estábamos oyendo hablaba de los éxitos de los chavales sub-19 de la roja. Así es la vida, hijo, agridulce, fue la frase final con la que terminó la conversación, espero que productiva para los niños. Y ahora pienso que menos mal que no preguntó nada del adelanto de las elecciones, porque …
Y sigues con tus recién estrenadas vacaciones (mis responsabilidades docentes no me dan los dos meses que a mis compañeros) y con la faena. Entre tanto me pongo a leer el libro que por mi santo me regalaron, “El bolígrafo de gel verde”, lo que termina de rizar el rizo. Reflexionar leyendo reflexiones de una vida ajena, más o menos inventada, cuesta un sobreesfuerzo que empieza a pesarme. Leo con avidez con un ánimo doble, por un lado para saber qué pasa finalmente en esa historia y otra para terminar cuanto antes y poder seguir mi faena sin interferencias.
Termino e inmediatamente ya estoy metido en otra historia, una que tenía pendiente y que me recomendó quien mejor me conoce, “El último judío”. Y lo hago sin darme cuenta de que me puede suceder otra vez lo mismo y mi faena siga eclipsada o adulterada.
Busco entre el trajinar diario momentos que sean propicios para seguir “viendo” la vida, y es difícil, unas veces por unas cosas y otras por otras, casi siempre relacionadas con tener a tres niños pululando a tu alrededor buscando salir de lo que ellos llaman aburrimiento. Y es que ahora los niños se aburren de otra manera a como lo hacíamos en mi época, se aburren de pronto, y lo hacen sin remedio, o mejor, no saben poner remedio. Tienen dosificados los tiempos para los juegos tecnológicos y para los dibujos animados, en mi casa es así por decreto, pero carecen de la suficiente imaginación para buscar alternativas que no tengan que ver con ellos. No suelen ser capaces. Esto, sin quererlo casi, me lleva a analizar, a pensar, a imaginar cómo sería mi vida si yo ahora fuera un niño. Miedo me da.
Salgo a la calle por la mañana en días laborables, algo que no sucede el resto del año, y veo cómo es el pueblo a esas horas. La referencia que tenía era lo que me cuentan y ahora lo palpo comprobando lo cierto e incierto de lo que mi mente había asimilado, teniendo en cuenta, claro, que es verano y seguro que en invierno muchas cosas cambian. Y compruebas cómo las gentes pasan de un lado para otro haciendo sus vidas. El típico viejo apoyado en una valla guardaaceras a las puertas de la plaza de abastos, viendo a la gente entrar y salir de compras, fijándose mucho más en mujeres que por el calor suelen ir ligeritas de ropa. El tópico del que aparca en cualquier sitio porque le da la gana sin pensar en los demás está también presente mucho más de lo que deseara. Ves a los jóvenes (que en Cabra son chivatos) con cara de sueño que en época vacacional acostumbran a levantarse cuando les da la gana, normalmente porque también se han acostado muy tarde. Te cruzas con gente que está de vacaciones en el pueblo, gente de aquí que no desaprovecha la ocasión para aferrarse a sus raíces; unos vienen dejando claro que esto se les queda chico y otros te hacen saber la envidia que te tienen porque resides aquí. En fin, muchas y muchas vidas diversas que ahí están y que nada tienen que ver con la tuya. Cada uno con la suya.
Y yo sigo buscando esos escasos momentos del día para diseccionar todo lo que el año ha dado de sí, para ver cómo está el presente y para prever, al menos, el futuro inmediato. Mi faena. Me llevará todo el mes. Luego el curso empezará de nuevo y espero llegar a él renovado, claro, impoluto, dispuesto a retomar con ilusión otros once meses de vida. Porque lo quiera o no, pasa la vida.
Por Joaquín Caballero Ortega, publicado el 2 de agosto de 2011 en surdecordoba.com